Fértil provincia y señalada

Raúl Ruiz y el campo del cine chileno

Por Vladimir Rosas

Biografía +

Master en Film and Screen Studies Goldsmiths, Universidad de Londres (Reino Unido) Email: vladorosas@gmail.com


 
 

La premisa de Fértil Provincia y Señalada: Raúl Ruiz y el campo del cine chileno  se sostiene en la revisión (una vez más) del cine de Raúl Ruiz, y toma este trabajo como faro para iluminar el camino a otros ensayos cuyos comunes denominadores se sostienen en la amplitud del mundo rural, desde perspectivas ubicadas en las antípodas entre sí, y con respecto a un sujeto al que se mira con cierta distancia a medio camino entre la etnografía y la condescendencia.

Esta publicación está editada por Verónica Cortínez, quien anteriorimente junto a Manfred Engelbert ha sido autora de los libros Evolución en libertad. El cine chileno de fines de los sesenta (Cuarto Propio, 2014), y del estudio La tristeza de los tigres y los misterios de Raúl Ruiz (Cuarto Propio, 2011).

El libro reúne 8 artículos divididos en dos capítulos. Reúne ponencias y ensayos de variada índole, que transitan desde el artículo académico fruto de una investigación profunda, al texto poético basado en la experiencia personal, por lo que plantea un desafío interesante a la hora de querer realizar una síntesis de su contenido.

La primera parte de este compendio está construida por cuatro ensayos. El primero de ellos, “El cine chileno en el contexto mundial: Raúl Ruiz en Locarno”, escrito por Manfred Engelbert, refuerza los comentarios del libro La tristeza de los tigres… mencionado anteriormente, generando además una cronología de eventos contextuales en torno al camino que finalizó con Ruiz siendo laureado por su film Tres Tristes Tigres (1968) en dicho festival en 1969. Así, el texto aborda tanto cómo la Revista Positif da a conocer a Raúl Ruiz en Europa, como las circunstancias del Festival de Locarno, la crisis previa de Cannes en 1968 durante las revueltas estudiantiles, y el interés que suscita la oferta del cine tercermundista en Europa -recordando un poco “Por un Cine Imperfecto”, de García Espinosa-, sin dejar de lado un aspecto propio del rubro, no menos curioso: Locarno es, finalmente, la inclinación de su director Freddy Bauche (entre 1967 y 1970) y sus cercanos.

Por su parte, el siguiente ensayo, “Las funciones del plano según Raúl Ruiz”, de Verónica Cortínez, se sostiene en una tesis más robusta que el escrito anterior, girando en torno al Ruiz teórico y su Conceptualización del Plano. Especialmente sus funciones centrífugas y centrípedas. Subraya aspectos ya analizados en otros textos publicados, especialmente sobre un cine recursivo que privilegia la discontinuidad. La idea de que un filme de Ruiz no tiene comienzo ni final se apoya principalmente en escenas específicas de Tres Tristes Tigres, aunque también cita un ejemplo de La Expropiación (1973), lo que en todo caso será algo más inusual a lo largo de este libro, que se ancla con meridiana predilección a la ópera prima del chileno.

“Cuatro guiños para Ruiz”, de Roberto Castillo Sandoval, se centra en diversos aspectos reconocibles en la obra de Ruiz, donde destaca el exilio. En un tono más crítico, (“los eruditos no son capaces de captar guiños’, es una idea que claramente se puede recoger en este análisis en las páginas 113 y 114), Castillo Sandoval pone en evidencia la sobreacademización en torno al cineasta, especialmente en los casos donde el experto desconoce el contexto. El guiño, dirá el autor, es un procedimiento ruiciano por excelencia, y forma parte fundamental para entender su obra. Cierra esta sección “La amistad es un misterio insondable”, de Miguel Littin, que se presenta más como un texto en primera persona, y su relación con Ruiz en Europa, donde destaca que su colega es impulsivo e impredecible. De manera cómica relata cómo Ruiz escapa de los exiliados chilenos en París que no se sintieron cómodos con Diálogo de Exiliados (1976), por ejemplo.

El segundo eje temático de este libro (Fértil provincia: el mundo chileno en el cine) está desarrollado sobre la idea del campo chileno. Aquí, el vínculo con Ruiz se difumina y prepondera un vínculo entre la realización y su representación del mundo campestre y sus elementos característicos. La forma en que algunos de estos textos logran un análisis interesante varía, llevando el libro en algunos casos a una dimensión más bien experiencial y autoreferente algo que, precisamente, Ruiz critica. En estos casos, el texto funciona más como un diario.

La sección abre con “Mimbre: Sergio Bravo y Violeta Parra”, de Claudio Guerrero y Alekos Vuskovic. Es así como el primer ensayo destaca por su competencia en ofrecer un poco de historia y situar la obra en el desarrollo del Cine Experimental de la Universidad de Chile. Entrega una profunda investigación sobre la posterior musicalización del cortometraje por Violeta Parra, y un análisis sobre el trabajo de montaje, donde la luz y el movimiento sirven para desplegar un goce estético, deslizando la experiencia arquitectónica anterior de Bravo. El vínculo entre imagen y música también es de un detalle y profundidad que ayudan al estudio de la obra. Los aportes de este ensayo superan las ya conocidas aproximaciones etnográficas, aunque sus conclusiones pueden ser un poco débiles.

En tanto, “Religiosidad campesina en el Maule: La ceremonia del angelito”, de Patricio González Colville, se acerca más a Largo Viaje (1967), de Patricio Kaulen, que a Ruiz. Aquí, el documentalista comparte su experiencia grabando su película Penitentes (2008), entre otras cosas, una reconstrucción de la ceremonia del angelito, aportando antecedentes históricos de la práctica, y sosteniéndose en lo que llama “imágenes oníricas”, pero que aparece como una redefinición del ya conocido testimonio frente a cámara. La memoria oral servirá de base a elementos que, lamentablemente, pierden impacto visual frente a la falta de archivo. La entrevista base de este artículo aporta información sobre la cosmovisión campesina y aspectos sobre la investigación documental, aunque el autor también sostendrá que el cine falla en mostrar el mundo campesino en profundidad, en parte, por estas experiencias que pueden ser incompletas.

Un interesante punto de vista es el que ofrece Hernán Delgado, en su escrito “Luchando por el derecho de un suelo para vivir: Cine documental regional y memoria histórica”, no tanto por ofrecer un completo registro y reflexión en torno a la matanza de Pampa Irigoin en Puerto Montt, en 1969, sino porque además presenta el tema desde el enfoque que significa la realización regional, especialmente de la Región de Los Lagos.  Centrándose en Ni toda la Lluvia del Sur (2010) de Paulo Vargas Almonacid, Delgado pormenoriza el contexto histórico y social de la matanza y resume una serie de entrevistas que componen el film. Lamentablemente, este artículo cae en el análisis formal y lo convierte en un sumario de realizaciones regionales, aunque su planteamiento de “cine regional” como una categoría que debería ir más allá de la geografía es fundamental como respuesta a un país de desarrollo (cultural, entre otros) centralista. Al igual que González Colville, el concepto de “imágenes verbalizadas” parece otra academización para catalogar la reconstrucción testimonial, y en ese sentido, este ensayo introduce tardíamente el análisis de los personajes del documental.

Finalmente, el último ensayo de este libro, “CineSin: navegando en los márgenes”, de las hermanas Eugenia y Margarita Poseck Menz se sitúa como una reflexión del propio trabajo cinematográfico de estas realizadoras. Así, principalmente desarrollan las justificaciones estéticas detrás de las decisiones en la grabación de su película de ficción Cielo de Agua, que si bien rescatan aspectos relacionados con el campo, se sitúa en una vereda opuesta, vinculada con los colonos alemanes, con los correspondientes sesgos de clase que irán desarrollándose durante el ensayo. Cayendo con poco pudor en una verticalidad muy cuestionable, la relación que se plantea con la ruralidad viene de una posición autorreferente. El planteamiento de colonos/fieles sirvientes en Cielo de Agua sin una necesaria reflexión -y la narración en alemán de la película, con todos los sesgos, principalmente de clase, que implica ser descendiente alemán en Chile- devela problemas más de fondo con respecto al punto de partida en la realización, especialmente cuando se reconocen a sí mismas más cercanas a un ‘CineSin’ de Ruiz y Littin, de un trabajo en los límites. No queda claro a qué se refieren con plantearse desde una situación que, de acuerdo a lo relatado en este ensayo, dista de un mundo subalterno.

A pesar de esto último, la mayor contribución del libro efectivamente es su segunda parte, la que se aleja de Ruiz y que, incluso profundizando en un indefinido campo chileno, nutre a los estudios de cine locales con otras realizaciones aparte de las convencionales. En este sentido, parece ser que el propósito de este compilado es plantearse como un intento adicional de aportar a una ya nutrida referencia bibliográfica sobre Raúl Ruiz, aunque su enfoque desbordante de Tres Tristes Tigres por sobre otros títulos del cineasta -lo que es más nítido en libros anteriores sobre Ruiz que también privilegian la ópera prima- debilita el sustrato que debe tener una publicación que busca robustecer su estudio y encontrar nuevos puntos de reflexión.

Si este libro no logra una definición clara, es precisamente en situarse como un texto sobre Raúl Ruiz, en un ambiente académico que parece estrujar al puertomonttino una vez más, y presentar un eje temático difuso entre dos elementos que, si bien pueden tener una conexión, en este caso aparece más bien forzosa en un sentido editorial, más que relacionado a una contribución académica y de literatura referencial

 

 
Como citar:
Rosas, V. (2019). Fértil provincia y señalada, laFuga, 22. [Fecha de consulta: 2019-08-24] Disponible en: http://2016.lafuga.cl/fertil-provincia-y-senalada/942